Susana Lago

Susana Lago

Estrategia Digital

La revolución digital está generando grandes cambios a un ritmo cada vez más acelerado. Cuando algún programa nos recuerda cómo hacíamos la mayor parte de las cosas hace tan solo unos pocos años, nos asomamos a un mundo casi de juguete, que nos genera una sensación similar a la de ver la escena de King Kong en el Empire State Building en la versión de 1933, comparándola con la misma escena en la versión de 2005.

En el ámbito social, esos cambios se asumen con relativa fluidez. Babybommers, Generación X y Generación Y (la generación Z merece un post aparte) compran por Amazon, usan Uber, consumen contenido a través de Netflix y se comunican por Whatsapp.

Pero, ¿cómo trasladamos esa revolución al ámbito empresarial?, ¿cómo gestionamos la convivencia intergeneracional de una forma en la que todos podamos bailar al nuevo ritmo, combinando viejos y nuevos pasos?

 

Si uno de los principales agentes de la transformación digital es la tecnología, su entendimiento y adopción, la cultura digital es una de sus grandes barreras.

 

No es sencillo incorporar los valores de esa transformación (flexibilidad, inmediatez, transparencia, innovación, conocimiento compartido, talento multidisciplinar, transversalidad…) a los valores clásicos de la organización. Y no se trata solo de gestionar el cambio interno. Clientes y proveedores también deben integrarse en ese proceso.

Un cambio, tres líneas de acción

Es importante implementar ese cambio desde tres líneas de acción: propósito, organización y procesos.

  • Propósito: el propósito no puede ser únicamente material, debe tener algo de aspiracional. Las empresas están para ganar dinero, pero reducir todo a eso, es tanto como decir que las personas vivimos para comer. Si el por qué de Apple es romper el status quo, pensando diferente, ¿cuál es el de tu empresa? El mayor activo de cualquier organización son las personas que la integran. Hoy, más que nunca, el propósito de una empresa debe saber generar un vínculo emocional con sus empleados, clientes y proveedores.
  • Organización: la jerarquía debe dar paso a la redarquía. Esto implica un desarrollo transversal, pero siempre bajo una línea de acción y unos objetivos entendidos y compartidos por todos. El control deja paso a la autonomía responsable.
  • Procesos: es necesario implementar metodologías ágiles, ahora se trata de aprender haciendo; el producto no puede estar pensado para permanecer, sino para evolucionar; no tiene que ser perfecto, solo tiene que estar bien hecho; la información y el conocimiento han de estar centralizados y accesibles, eso es indispensable para que todas las personas de la organización puedan tomar decisiones adecuadas en la parte del proceso en la que intervienen. Estamos en la era de la inteligencia colectiva, el conocimiento bajo llave se estanca y pierde su valor. La creatividad no está reñida con la reutilización de recursos. Si siempre empezamos de cero para proporcionar un producto o servicio, la organización se paraliza. El aprendizaje no termina en un título, debe ser constante y ágil. Las personas tienen que poder mostrarse como son: el talento no se muestra ni se desarrolla en entornos encorsetados.

Como ocurre con otros muchos elementos clave de la evolución empresarial, se pone el foco en el problema y la solución queda difuminada. Quizá porque en el problema nos sentimos cómodos (alivia saber que lo que nos pasa a nosotros también les pasa a otros); pero la solución es cosa nuestra, debemos construirla en un entorno real, donde el tiempo y los recursos nunca son suficientes, y lo urgente se come con patatas a lo importante.
Todo aquello que hace falta para aprender a bailar con el cambio e incluso crear nuestros propios pasos (visión, estrategia y acción) es cosa de cada compañía y es importante tomar conciencia del punto de partida, para poder generar el road map que nos permita seguir caminando como una organización en la que empleados, clientes y negocio se integren una ruta común, en vez de caminar como extras en un episodio de Walking Dead.

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