Arancha Rivilla

Arancha Rivilla

Departamento de I+D+i

En post anteriores veíamos que la implantación de herramientas es fundamental para apoyarnos a mejorar empresarialmente. Ninguna organización puede crecer y mantenerse en el entorno actual si no aplica en su gestión el ciclo de vida de la mejora continua (PDCA, Edward Deming). Lo que no se mide no se puede mejorar. Y, en el mundo de la empresa, no conocemos aquello que no podemos traducir en un indicador, un número, un valor con el que comparar cómo vamos respecto al ciclo anterior, respecto a los objetivos planteados… Se trata de objetivar la evaluación de resultados, precisar las variables que constituyen la base de nuestras estrategias y basar nuestras conclusiones en evidencias empíricos evitando dar relevancia a hechos anecdóticos y percepciones particulares.

No hay dos organizaciones iguales. Por tanto, no hay dos indicadores, ni dos cuadros de mandos siquiera similares. Es en el seno de cada compañía en el que se debe trabajar en la definición de objetivos y, por tanto, indicadores a utilizar.

Las herramientas informáticas lo que aportan en este contexto es una forma de aglutinar, recopilar y ordenar la información para facilitar la labor del cálculo de las mismas pero la reflexión sobre los KPIs, debe ser previa a cualquier implantación de cualquier tipo de herramienta de gestión.

herramientas

La principal desventaja de las soluciones estándar de mercado frente a soluciones ad hoc es el alto coste que supone su personalización. La puesta en marcha inicial puede ser más económica pero cualquier posterior modificación, adaptación o personalización tiene un coste superior debido precisamente a la propia naturaleza genérica de la solución de mercado. No existe una solución única válida para todas las compañías ni una estrategia universalmente aplicable.

Debemos tener en cuenta que los indicadores deben ser fácilmente medibles, específicos y referirse a objetivos estratégicos. Y, además, debemos tener indicadores de contexto, de situación, de mercado, de competencia, de nuestro sector… de forma que se puedan establecer las comparaciones oportunas, en tanto en cuanto, a que un valor por sí solo no es bueno ni malo; lo importante es detectar las tendencias en los mismos: comparándonos con nosotros mismos y con la situación coyuntural del mercado en el que operemos.

Es en este ámbito, el de la recopilación y la interpretación, donde una herramienta a medida puede ayudarnos a representar la información, a analizarla estadísticamente en función de una serie de parámetros… podéis decirme que eso ya lo hace un Excel. Toda la información relevante de una compañía cabe en un Excel. Cierto. Pero sobre un Excel no se pueden establecer algoritmos basados en el conocimiento para un análisis inteligente de datos; no se puede garantizar la consistencia de datos y la coherencia en los cálculos al pasar por varias manos; no existirá unificación de criterios, no existirá integridad en los datos, ni existen fórmulas seguras para compartir la información o que cada persona acceda a aquellas parcelas que sean de su incumbencia…“empezarán a existir diferentes versiones del mismo cuadro de mandos dependiendo de para qué sea”: os invito a leer algunas reflexiones al respecto en estos link de Sintetia y el blog de Tomás Santoro.

Como comentábamos en un post anterior, la implantación de herramientas de gestión permite preservar la memoria de la organización, mejorar la productividad y eficacia de los gestores y de su equipo; facilita la homogeneización de procesos de trabajo entre usuarios y, en definitiva, mejora la efectividad de los procesos y sus resultados.

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